¿Por qué nos atrae tanto el Venture Philanthropy?

por Kristin Majeska
Yo sé por qué me ilusionó tanto fundar una entidad de venture philanthropy hace 12 años, solo tres años después de que se introdujera el concepto en la Harvard Business Review. Para mí y para mi co-fundador, el Presidente del Patronato, venture philanthropy representaba lo mejor de dos mundos, la combinación de lo empresarial con lo social. Ambos llegábamos de empresas privadas con el deseo de aportar nuestros conocimientos para contribuir al sector sin fines de lucro. Y habiéndonos criado en el mundo capitalista,eramos conscientes de la importancia de gozar del capital suficiente y suficientemente flexible para poder llevar a cabo una buena idea y construir una entidad eficaz y eficiente.

Según el reciente informe de la European Venture Philanthropy Association (EVPA) tener lo mejor de dos mundos sigue siendo atractivo para los grandes donantes. En el 2011 la EVPA estudió 50 organizaciones de Venture Philanthropy activas en Europa. (Ver nuestro artículo con EVPA en Compromiso Empresarial). Los siete elementos que ahora definen el campo del VP son muy parecidos a las características que aparecieron en el artículo inicial de la HBR. Pero la Venture Philanthropy también ha evolucionado. Ahora la definición incluye inversiones en iniciativas sociales con estructura legal de empresas, además de en entidades sin fines lucro,  y yo creo que los Venture Philanthropists tendrán un papel cada vez más relevante en el campo de las Inversiones de Impacto.

En nuestra entrevista para Compromiso Empresarial, Andrea Limone, fundador de Permicro, empresa italiana de microcréditos, explica el valor que una organización de venture philanthropy pueda aportar, en sus palabras: “Yo al principio era más idealista, tenía un discurso más social, y los inversores me han dado una visión complementaria que nos ha permitido crecer.” En este caso, los inversores eran Oltre, Venture Capital Sociale y la Fondazione Paidiea. Por su parte, Hanne Finstad, la directora de una iniciativa social para fomentar interés en ciencias, Forskerfabrikken, una entidad noruega estructurada como ONG, cuenta una historia muy parecida. Con varios ejemplos, ella ilustra como “este nuevo influjo profesional nos ha hecho ver a la organización de manera diferente y ha permitido que se extienda por todo el país”.

¿Y qué dicen los venture philanthropists europeos de sus “inversiones”? El caso de la relación entre la fundación patrimonial Impetus Trust y St. Giles, entidad social que trabaja con exreclusos es un ejemplo magnífico facilitado por la EVPA. Los filántropos buscaban la oportunidad de participar generando un gran impacto. Con St. Giles lo consiguieron. En los cuatro años que duró su relación, St. Giles aumentó el número de personas atendidas entre 10 y 19 veces según el programa. Son impactos que valen la pena medir…y celebrar!

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