Filantropía para niños: La lección del supermercado

por Kristin Majeska
Lo tengo que confesar. Este mes hice una donación poco eficiente. Pero lo hice pensando en el largo plazo, en cómo hacer que mi hijo de nueve años aprenda a donar (¡y a ahorrar también!.)

Colaboramos con la recogida de comida que organiza el colegio para ayudar a los más necesitados. Aporté latas y cajas para el banco de alimentos local. Sabía perfectamente bien que Con los 30 euros que gasté en esta compra hubieran comprado más de dos veces la cantidad de comida si hubiera depositado la misma cantidad de dinero en la cuenta del banco de alimentos. Sabía perfectamente todos los argumentos que hacen el Centro de High Impact Philanthropy y los demás: el banco de alimentos puede comprar a precios al por mayor, y a veces casi gratis, de los centros de distribución de alimentos, perdí la oportunidad de desgravar mi donación, etc.

Todos sabemos que los valores se aprenden en casa.  Fui al supermercado para comprar latas con mi hijo porque quería que aprendiera cuatro lecciones.

  1. Que hay muchas personas que no tienen para comprar lo necesario para no pasar hambre, ni hablar del lujo de comprar la comida que más le apetece. Y hablamos de las cosas que hay que cambiar en el mundo para que no sea así.
  2. Que el dinero se gasta muy rápido cuando hay que alimentar una familia con un sueldo mínimo. Mi hijo llevaba la cuenta de que cuánto quedaba para llegar a nuestro presupuesto de 30 euros.
  3. Que puedes conseguir más comida por euro si tienes en cuenta en el valor de la comida que compras.  Mirábamos los costes por unidad.  Comparábamos productos.
  4. Que todas las personas merecen una comida sana. Compramos mucha marca blanca pero solo compramos productos buenos, bajos de sal, grasa y azucares, solo productos que no me importaría servir a mis propios hijos. Comprábamos verduras y fruta además de arroz, pasta, atún…y hablábamos de eso también.

Mi hijo estaba orgulloso de haber ayudado a otras familias (lo sé porque lo contó incluso en la caja del súper) y al día siguiente, cuando dejamos las bolsas de comida en el cole volvió a comentar “mira cuánta comida saludable conseguimos con el dinero.”  Guardará estos recuerdos, pero habría olvidado en un minuto haberme acompañado a hacer una transferencia en el banco.

Es cierto que no todo lo que quería transmitir a mi hijo en esta media hora con el carrito del supermercado tenían que ver directamente con la filantropía (ni con la caridad), pero todas eran lecciones que le ayudarán a ser buen filántropo, y a ser buena persona,  en su momento.  Mi permití un pequeño sacrificio de eficiencia a corto plazo por una apuesta a largo plazo. Ojalá veamos los frutos en unos años.

2 Respuestas a “Filantropía para niños: La lección del supermercado

  1. Gracias por compartir tus buenas prácticas como madre educando para la solidaridad. Yo tratando, como siempre ,de optimizar el tiempo escogí alimentos que ya tenía en casa y mis hijos los llevaron en su mochila. Ahora veo que perdí una gran oportunidad. La próxima vez también haré un sacrificio de eficiencia.

  2. Gracias por tus comentarios Marisol. Todos estamos aprendiendo sobre ese tema (y cómo integrarlo en nuestras vidas tan llenas de cosas que hay que hacer.) Cualquier sugerencia o experiencia que te gustaría aportar a la discusión es bienvenida..

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