La filantropía: Cuatro pistas de Eileen Rockefeller Growald

Por Kristin Majeska

Joanna Messing, asesor filantrópico del matrimonio Growald, Kristin Majeska y Eileen R. Growald

Últimamente he tenido la suerte de estar al lado de Eileen Growald, tanto en su casa y su oficina en Vermont, como en cenas y cocteles en Madrid cuando estuvo para ser ponente en un acto que reunió a familias empresarias españolas interesadas en la filantropía.

Escuchando con atención a Eileen, noté cuatro costumbres que permiten reflexionar sobre cómo construir un legado filantrópico y familiar.

Transmite estar orgullosa de su familia.  Ya sea cuando habla de sus dos hijos de ventitantos años, de su marido, de sus cinco hermanos o sus 18 primos, habla con respecto y con sumo aprecio por lo que hacen … y por las diversas pasiones y los logros de cada uno. Habla con cariño, y a veces hasta con asombro de sus padres, tíos, abuelos, hasta del bisabuelo fundador de la familia y de la fortuna John D. Rockefeller Sr.  No pretende ni de lejos que su familia sea perfecta, pero hasta las dificultades las cuenta con respeto.

Habla de su filantropía con orgullo.   A diferencia de muchos españoles que no hablan de su filantropía porque creen que la mano derecha “no se debe enterar de lo que hace la mano izquierda”,  Eileen habla tranquilamente de su filantropía y la de su familia. No lo hace para aparentar. Lo hace para compartir lo que ha aprendido en el camino, lecciones como, por ejemplo, la importancia de asegurarte desde el principio que tu objetivo filantrópico surge de los valores más fundamentales de la familia o de contar con el apoyo de un experto a la hora de aterrizar una visión y unas ideas en una estrategia concreta.   Cuenta los exitosos resultados del Growald Family Fund para reducir las emisiones de
carbono a la atmósfera impidiendo la construcción de nuevas plantas eléctricas de combustión de carbón (más detalles aquí) porque quiere animar a otros a sumarse a este enfoque.

Lo más importante es escuchar.  Cuando estás con ella, notas que a Eileen le gusta escuchar las historias de los demás.  Como es de esperar de una de las primeras en reconocer y financiar el campo de Inteligencia Emocional a través de CASEL y otros,  tiene un interés genuino en saber cómo las personas funcionan y qué les motiva.  Ella escucha atentamente y “Escucha” también es el consejo que da a otros, tanto cuando habla de los valores establecidos por su generación, la cuarta de los Rockefeller, como cuando una familia quiere consejos para profesionalizar su fundación patrimonial.

Crea conexiones.  A Eileen le encanta presentar a dos personas que no se conocen pero deberían conocerse.  No duda en ejercer su notable poder de convocatoria para avanzar temas que le interesan.  E insiste mucho en el valor de incluir perspectivas diversas en las discusiones de temas importantes, incluso las discusiones sobre la filantropía.

No tenemos que cruzar el Atlántico para identificar a filántropos que exhiben estas cualidades.  Los hay en España.  Pero  Eileen  es un magnífico ejemplo de ellos … deja en alto el nombre de su familia.

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