!Dadles el dinero nomás! El poder y el placer de la donación sin restricciones.

Por Kevin Starr, Managing Director de la Mulago Foundation

En Phil In valoramos y tenemos mucha experiencia con las donaciones importantes de múltiples años y pocas restricciones, también conocidas como “operating support grants.”  Nos encantó esta entrada por Kevin Starr publicada por SSIR (Stanford Social Innovation Review). Agradecemos su intervención a nuestra ex-compañera de MBA Laura Hattendorf  que nos ayudó para que apareciera, por primera vez en castellano, en nuestro blog con el permiso de SSIR.

Cuando yo llegué por casualidad a la filantropía siete años después de salir de la facultad de medicina, no sabía que había un consenso de prácticas a seguir.   A través de una combinación de ignorancia, arrogancia y demasiado tiempo en sitios muy remotos, me quedé feliz sin ser consciente de las convenciones y las normas del mundo de las fundaciones financiadoras.  En mi ignorancia, pensé que lo mejor para la Mulago Foundation sería encontrar organizaciones de alto impacto que se enfocaran en los temas que nos inquietaban, y darles mucho dinero.

Este planteamiento nos ha funcionado bastante bien y las donaciones sin restricciones siguen siendo un pilar de la estrategia de financiación de la fundación.

Lo que nosotros, yo y Laura Hattendorf, no acabamos de entender es por qué todos no hacen igual.  El dinero sin restricciones permite a una organización funcionar bien, posibilita la innovación y alimenta el crecimiento.  Desbloquea el potencial y deja que las personas se dediquen a lo importante y hagan lo que mejor saben hacer.  Hace posible que las organizaciones pasen las crisis sin perder el momentum. Para nosotros, sirve para apalancar las donaciones restringidas que hacen otros – me encanta pensar que nosotros hacemos mejor “negocio”.

Supongo que hay quien se preocupa de que  – si dona dinero sin restricciones a una entidad – lo malgastará o lo usará de una manera ineficiente.  La solución me parece muy simple: Si no crees que la organización es lo suficientemente inteligente para aprovechar bien tu dinero, no debes dárselo. De todas maneras, no estaría mal si  unas cuantas ONG más quebraran.  (Acabo de escuchar a un economista en la radio nacional decir que cuando la economía va bien alrededor de un 10 por ciento de las empresas quiebran cada año.)  El sector social se beneficiaría de una poda.  Tampoco estaría mal que quebraran unas cuantas fundaciones financiadoras ….pero dejamos esa discusión para otro día.

En el mundo “real”, si inviertes en una empresa que piensas que va a ser rentable, no dirías a los directivos que fabriquen un producto que tú has elegido, que limiten el número de vehículos  que compraran  o expandan sus operaciones a un país nuevo.  ¿Por qué actuamos de otra manera en el sector social?  ¿Por qué no simplemente invertir – financiar – en base al retorno, retorno en forma de impacto? ¿No es ese el objetivo?

Donar sin restricciones en base al impacto verdadero te da mucha más satisfacción que preocuparte por una línea en el presupuesto.  Lo que importa es el impacto por dólar donado: el coste por vida de niño salvado, por familia que sale de la pobreza, por especie tropical que se salva de la extinción.  Si nos gustan esos números, si consideramos que las organizaciones son eficaces desde el punto de vista de coste por impacto, no tenemos por qué molestarnos por los gastos de administración o si los empleados viajan en clase business de vez en cuando.

Quizás unos donantes creen que actúan de manera más responsable cuando designan fondos a una actividad concreta y pueden hacer un seguimiento cercano de esta actividad.  No es así. Una organización puede llevar a cabo perfectamente las actividades financiadas con una donación restringida y todavía no tener mucho impacto.  Los intentos de controlar y observar  de cerca pueden hacer que se pierda de vista “el bosque” de impacto entre tantos “arboles” operacionales.

O puede ser que algunos donantes den fondos con restricciones para fomentar mayor interacción con los líderes sociales.  Seamos honestos, los líderes sociales son gente extraordinaria. Yo valoro mucho mis relaciones con estas personas que están haciendo una labor tremenda para mejorar el mundo.  Pero si quieres una relación genuina, demuestra que les tienes fe y arriésgate dándoles dinero sin restricciones.  Verás que los líderes serán menos reservados y más abiertos a tus ideas y sugerencias sobre la marcha.  La moda actual en la que los donantes se llaman “socios” es algo ridículo – somos financiadores y hay una dinámica de poder fundamental que es asimétrica.  En contraste, cuando cambias la ecuación a dinero sin restricciones a cambio de impacto real, la dinámica puede empezar a cambiar: los donantes dan a los actores los fondos que necesitan para crear impacto; los actores dan a los donantes el impacto que necesitan para justificar su existencia.  Se parece menos al feudalismo y más a una relación simbiótica.

Entonces, si quieres sacar más provecho de tu filantropía – a nivel personal, a nivel profesional – encuentra organizaciones de alto impacto que tratan los temas que más te importan y dales dinero.  Hazles sentir responsables por el impacto y, si los resultados te gustan, da les mucho más dinero.  Ganarás su respeto y es probable que te escuchen con interés, no solo por buena educación.  Si entre todos hacemos esto con suficiente frecuencia, a lo mejor conseguimos avanzar el sector social hacía un mercado de impacto real más eficiente.

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