Una mirada filantrópica a un viaje por África

Una reciente columna en el New York Times por Nicholas Kristof, periodista ganador del Pulitzer, captó mi imaginación.

Antes de todo, aconsejo leer su comentario, “An African Adventure, and a Revelation”.  Su enfoque no es la filantropía.  Narra su viaje por África con una estudiante americana y una maestra de un colegio religioso de 66 años, ambas ganadoras de su quinto concurso “gana un viaje de periodismo a países en desarrollo.”  ¿Por qué comentarlo en el blog de Phil In?  Para ejercitar la mirada filantrópica.

La “revelación” de Kristof es que “África parece estar dando la vuelta a la esquina.” Cuenta anécdotas llenas de color para ilustrar los datos económicos que cita, como, por ejemplo que “6 de las 10 economías de más rápido crecimiento en el mundo en los últimos 10 años están en África.”  (Pinta muy bien para las inversiones con impacto y los “negocios base de la pirámide” que aportarán mucho al continuo  progreso del continente.)

Pero yo me fijé más en cómo la narrativa destacó tres elementos fundamentales de una filantropía eficaz y perdurable.

La conexión personal.  Es la premisa fundamental del concurso de Kristof.  Con una relación de tú a tú, logramos una perspectiva mucho más útil.  Después de pasar un rato con unas mujeres campesinas en Níger, la estudiante americana, explica “Antes de este viaje mi imagen de una mujer Africana era la de una criatura desamparada que podía hacer poco por su cuenta.   Me alegro de haberme equivocado.”  En otra instancia los viajeros captaron  el porqué, pese a sus presupuestos, los ciudadanos de un pueblo rural de Burkino Faso priorizan tener móviles sobre retretes:  Los móviles les ayudan a vender mejor, ahorrar más dinero y ganar tiempo.  Los retretes no tanto.

Resultados que demuestran eficacia y buena relación coste-rendimento.  Un representante local de La fundación Helen Keller Internacional en Mauritania explicó a los viajeros cómo fortalecer la comida ha contribuido a la fuerte disminución de mortalidad infantil en países en desarrollo en los últimos 9 años. “Mirábamos como las máquinas añadían cantidades mínimas de nutrientes a cada costal de harina y nos dimos cuenta que ese molino podría salvar más vidas que un hospital” … por un coste de solo un 1/6 de centavo por pan.  Ayudas del extranjero subvencionaron el arranque del programa de fortificación en este molino que produce el 45% de la harina del país.  Ahora el propio molino cubre sus costes.

El contexto.  Sin contexto, las iniciativas de desarrollo fracasan: se construye un retrete cuando se necesitan  más móviles.  Hace falta conocimiento y liderazgo locales.  Los viajeros aprendieron de una enfermera mauritana que la financiación es solo una entre las muchas barreras a la planificación familiar para las mujeres que la desean.  Aún cuando hay contraceptivos disponibles, en Mauritania una mujer tiene que demostrar la aprobación de su marido para poder conseguirlos.  Una solución que surgió de las mujeres locales: aprovechar clases de alfabetismo para niñas para hablar del tema sin la presencia de hombres. “Un dos por uno”.

Lee el artículo.  Vale la pena.

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