Deshaciendo tópicos sobre donaciones a la ayuda al desarrollo

Acabamos de responder a un artículo de opinión que apareció en el Wall Street Journal Europe sobre “The Business of International Aid” (ver nuestra respuesta completa en inglés). Nos hizo reflexionar sobre las preguntas del donante sobre cómo donar para conseguir mayor impacto en los países en desarrollo. No existe una formula correcta única, pero sí hay mitos, o tópicos, que impiden la donación responsable.

Tópico 1: Las soluciones dependen de los países “ricos” Nunca ha sido así, pero hoy en día aún menos. De cada 4 personas pobres, 3 viven en países de ingresos medios, como India. (Dato del Center for Global Development). Hay que apoyar y colaborar estrechamente con los actores locales para tener el mayor impacto posible y que sea sostenible.

Tópico 2: Más barato, más eficaz En Phil In ponemos mucho énfasis en analizar la eficacia de los programas de desarrollo… pero más aún en entender su eficiencia. Por ejemplo, un coste muy bajo de personal no siempre tiene sentido. Si el equipo o la dirección no tiene la experiencia o habilidades idóneos, el coste siempre terminará resultando alto. De la misma manera, más vale una inversión sensata en las infraestructuras o la tecnología para ser eficaces que un porcentaje bajísimo de presupuesto dedicado a la administración. Hay que fijarse en el coste por impacto. (Ver ejemplos de los análisis de proyectos en Haití por el Center for High Impact Philanthropy).

Tópico 3: Financiar una acción directa asegura más impacto. Muchas veces sus “resultados” son los más fáciles de medir (niños que terminan un año de estudios, pozos construidos, etc.) pero ¿cómo cambian la situación en el país y a qué escala pueden llegar? A veces son los programas de lobby o difusión, de asistencia técnica a grupos locales, o incluso de capacitación para el mantenimiento de los recursos que ya existen en el territorio, los que tienen el mayor impacto en mejorar la calidad de vida.

Tópico 4: Los donantes pueden conseguir accountability. Sin lugar a dudas, las ONG deben poder demostrar sus resultados a sus financiadores y hacerlo con rigor. Pero este proceso genera informes (muchas veces demasiados, caros de producir y poco útiles) y más financiación, no necesariamente consigue un compromiso, con la calidad y eficiencia reales, por conseguir el mayor impacto posible. La verdadera responsabilidad por los resultados surge del compromiso de la ONG con los beneficiarios y la relación que la entidad tiene con ellos para poder recibir y asimilar sus reacciones y feedback. La mejora continua, no la continuación de fondos, debe ser el objetivo final de cualquier proceso de evaluación o reporting.

Tópico 5: Las inversiones en la “base de la pirámide” en empresas privadas de carácter social pueden reemplazar a las donaciones. Somos muy partidarias de las inversiones de impacto, pero las soluciones del mercado todavía no bastan para acabar con la pobreza. Hasta los mismos emprendedores sociales exitosos invitados al Skoll World Forum este mes insistieron en el papel fundamental que juega la financiación en forma de pura subvención para poder lanzar sus proyectos con estructura de empresa privada. Cathy Clark, profesor en CASE, describe este problema como “la distancia entre los emprendedores sociales del ‘impacto primero’ y los inversores que ponen ‘lo financiero primero’.

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