¿Fundación financiadora o proyectos propios?

La decisión si crear y gestionar sus propios programas o financiar los proyectos de otros es una decisión personal… y pragmática.  La ley española permite establecer una fundación con un patrimonio inicial mínimo de 30,000 euros.   No nos parece una cantidad alta relativa a los objetivos ambiciosos de la mayoría de nuevas fundaciones.  Para lograr impacto y eficiencia, se necesita cierta escala. Dicho esto, cualquier cantidad de dinero donado se puede sumar a proyectos eficaces que ya existen.

La decisión si crear sus propios programas depende de los recursos que uno quiere dedicar a ello y de una valoración objetiva de la manera más eficaz y económica para conseguir sus fines fundacionales.    Veamos unos ejemplos:

La Fundación Carmen Ganderías sigue una estrategia clara “de acción basada en dar impulso a los proyectos que otras organizaciones no lucrativas dirigen y desarrollan. Nuestro objetivo no es la ejecución directa de programas de ayuda, sino la financiación de la acción social que otras instituciones realizan.”

La Fundación Paideia Galiza, creada por Rosalía Mera, impulsa una cartera de proyectos innovadores propios en los campos de empleo, voluntariado, desarrollo local y emprendimiento social.   Emplea su patrimonio fundacional y fondos europeos.

La Fundación Marcelino Botín aprovechó los dos modelos para invertir unos 33 millones de euros en 2010. Sigue cinco  líneas estratégicas de actuación: Educación, Ciencia, Desarrollo Rural, Cultura y Acción Social.   La Fundación se implica a través de una variedad amplia de programas suyos a la vez que provee financiación a entidades sociales y comunitarias.

Entre las más de 12.000 fundaciones registradas en España y los cientos de miles de ONG en el mundo, puede que ya exista una entidad enfocada en la misma misión que su fundación y que sabría aprovechar al máximo su financiación.
El primero paso de una buena planificación para una fundación es estudiar los actores que ya existen sobre el terreno, entender sus resultados, sus puntos fuertes y  débiles y las oportunidades para mejorar la situación sin duplicar esfuerzos.  A partir de este análisis se puede identificar posibles maneras de fortalecer  las iniciativas ya en marcha.  La conclusión puede ser subvencionar la labor actual de una o más ong, financiar nuevos programas de estos actores y/o generar proyectos propios de su fundación (siempre aprovechando el conocimiento que ya existe.)

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